domingo, 5 de agosto de 2012

Frecuencia en las relaciones sexuales

La frecuencia de relaciones sexuales en la pareja es un tema complicado y mas cuando la pareja no ha llegado a alguna solución satisfactoria para los integrantes de esta, a la pregunta de que cuantas frecuencias sexuales son buenas?, lamento decir que en esto de la sexualidad no hay un numero determinado de relaciones sexuales, ya que el gusto se rompe en géneros y habemos tantos individuos con diferentes necesidades que es imposible un numero exacto, por ejemplo el Dr. Juan Luis Álvarez-Gayuo Jurgenson en su libro sexualidad en la pareja menciona que:
"según el país y la época, diferencias notables, por ejemplo: en Estados Unidos en los años 1984 a 1953, las parejas de 26 a 35 años de edad tenían un promedio de 1.95 coitos a la semana; en 1974, una nueva investigación de un grupo de edad similar demostró que tenia 2.55 coitos por semana. como puede verse, aproximadamente a 25 años de distancia se observa una tendencia a aumentar la frecuencia coital."

En otros países también en otros países son diferentes las frecuencias, y pareciera que si en cada país es diferente de acuerdo claro esta a la cultura, época, ideología y educción, mas aun es diferente para dos individuos que comparten su sexualidad, certeramente no existe un numero de frecuencias sexuales único, pero si lo que si existe es un problema para disfrutar de la manera mas adecuada para la pareja de dichas relaciones.

La criminalidad en la mujer

En el campo de la mujer criminal aun existen lagunas preocupantes ya que este fenómeno se ha ido estudiado poco a poco, en algún tiempo se llego a pensar que no había mujeres criminales ya que se daba por hecho que eran buenas solo por ser mujeres o que la culpa de su notable criminalidad se dio por la liberación femenina estos estudios fueron realizados por[i], sin embargo [ii]Marchiori habla de la personalidad de la mujer delincuente y cae en cuenta que es una problemática difícil de analizar por lo que la carencia de estudios sobre el tema que van desde personalidad hasta conducta delictiva, esta autora escribe

“La problemática de la mujer delincuente es una de las difíciles de analizar desde el punto de vista criminológico por la carencia de estudios y de investigaciones sobre la conducta delictiva. Por lo general se ha considerado que el delito de la mujer es una conducta aislada, casi tipo pasional y que en relación al hombre las conductas antisociales son mínimas. Sin embargo en las ultimas tres décadas el delito de la mujer ha aumentado firme y progresivamente en una proporción de 1/50, 1/20 y hasta 1 a 5 en relación al hombre, especialmente en países latinoamericanos. La conducta delictiva que realiza una mujer es la expresión de una sicopatología individual de su alteración psicológica y social, pero en este caso la mujer delincuente, no solamente es una persona enferma, sino el emergente de un núcleo familiar enfermo en el que la mujer traduce a través de la agresión, las necesidades y conflictos del intra-grupo familiar.
Entre las características psicológicas mas generales de la mujer delincuente con referencia a su personalidad se deben mencionar: el modo particular, singular de la conducta delictiva, por ejemplo: en relación al tipo de instrumento, el lugar del delito, la relación de conocimiento con la víctima, la conducta pre-delictiva tan especial de la mujer en la que aparece la premeditación, la preparación del delito de un modo casi obsesivo.”

Entonces la mujer delincuente es un mezcla, como lo es el hombre delincuente; entre lo social y lo psicológico, tal ves no habrá mucho estudio en cuestión cuantitativo o cualitativa, pero lo que se lee y se transcribe es una visión socio-cultural y la mezcla de factores criminógenos en los que están envueltos estos sujetos masculinos y femeninos, lo cuales tiene es su haber historias de vida complicada en muchas ocasiones una parentalidad[iii] mal tratante, nula afectividad y ni hablar del sentido de pertenencia el cual esta lejos de vislumbrar una estabilidad emocional en estas personas, sin embargo el tema que nos atañe y como describe párrafos arriba que la mujer delincuente es cuidadosa y , por lo regular actúa con premeditación y nulas veces como reacción tendrá que ver muy inconcientemente el control social introyectado que si bien es ambivalente en este caso de la mujer criminal, la ambivalencia radica; en que si hablamos de que existe un control social en esta estructura psíquica no se pensaría en transgredir la norma, mas sin embargo la mayoría de la veces ocurre que son actos estructurados y aun con esta cuestión de control social se comenten, no dejando de lado el control. Hurwitz[iv] señala muy acertadamente que la forma de la delincuencia femenina está particularmente inclinada a la complicidad y sobre todo a la inducción. Las características de la personalidad en la mujer delincuente sale a relucir una inestabilidad afectiva ligado a un complicado proceso vivencial en la historia familiar e individual que incluyen en la mayoría de los casos violencia, ausentismo parental, dificultades en las áreas de convivencia inclinándose a conflictos con la imagen paterna, así mismo se encuentra una inadecuada activación de estos mecanismos de defensa que como lo señala Laplanche,[v] “es un conjunto de operaciones cuya finalidad está en reducir o suprimir toda modificación que pueda poner en peligro la integridad y la constancia del individuo biopsicológico.


[i] Liberation, emancipation, economic marginalization or less chivalry, 1984
[ii] Psicología Criminal Hilda Marchiori 2007
[iii] Los buenos tratos en la infancia parentalidad, apego y resiliencia Jorge Barudy 2005
[iv] Citado por Marchiori 2007
[v] Diccionario de Psicoanálisis Laplanche, Jean & Pontalis, Jean-Bertrand 2006