lunes, 29 de marzo de 2010

Juego y sexualidad infantil

El juego en el niñ@ constituye un asunto importante que tiene un fin determinado y contribuye a un desarrollo mental, físico, social y también sexual.

Por lo tanto el juego cumple una función vital, se constituye como una actividad seria y es mucho más que una actividad únicamente trivial y placentera, como la consideran los adultos. Es magia, fantasía, imaginación, sueño y realidad entremezclados, en el se recrean y gozan de un universo placentero. Resulta idóneo para una formación integral de la personalidad; el jugar los hace felices y un niño feliz aprende más y mejor de su mundo.
 
Asimismo, el juego sirve al niñ@ como lenguaje, es un simbolismo que sustituye la palabras. El pequeño vive muchas situaciones en su vida y al no lograra expresarlas con palabras utiliza el juego para hacer e integrar lo que experimentan. Ensayar sus propias nuevas formas de ser y de hacer le permiten sentirse seguro (Oaklander, 1996).
 
Con respecto a la sexualidad, a través del juego el niñ@ integra a su persona diversos elementos. Solo que, el hablar de juego que impliquen connotaciones sexuales, se convierte en un punto más de las veces no tratado, ya que implica tocar lo que sentimos y nos preocupa ante estas manifestaciones lúdicas de la sexualidad.
 
La casita y el doctor.
Los juegos sexuales, como el doctor y la casita, van desde representaciones simbólicas de los diversos roles o papeles, hasta acercamientos y expresión de vínculos afectivos; en muchas ocasiones estos juegos pueden acompañarse de tocamientos y desnudez entre niños y niñas. El juego es una actividad en sí misma, en la cual puede existir placer físico, sin que esto quiera decir que esté relacionado con el placer erótico y todos los elementos subjetivos que manejan los adultos.

En estos juegos los niños se tocan órganos sexuales y comparten su intimidad. Existe emoción entre grupos de pares al abrazarse, besarse y tocarse durante estos comportamientos espontáneos (Martinson, 1994).
 
Manifiesta curiosidad a través de su juego, intereses por sus propios órganos sexuales; también es notorio el interés por los órganos sexuales de los otros. Ambos géneros se interesan por los penes y las vulvas, observarlos y tocarlos, jugar al doctor o a la casita les posibilita mantener estos contactos. Actúan espontáneamente, descubren sensaciones, saben que están haciendo algo travieso. “recurrir a estos temas tiene su lógica. El niño sabe que los binomios paciente/medico y padre/madre, son los únicos aceptados socialmente para desvestirse uno delante del otro y palpar su cuerpo, para justificar el interés por hacerlo, recurren entonces a estos personajes como si una representación teatral se trata. De esta manera creen estar cerca de la prohibición implícita que sobre este hecho se mantiene en el mundo de los adultos”. (Ferrer, 1992).
 
Estos juegos permiten a l@s niñ@s mantener una expresión corporal, un descubrimiento de sus posibilidades sensoriales, con lo que van a interiorizar ideas y sentimientos sobre su persona y su sexualidad.
 
Permiten a cada individuo encontrar y reconocer sus propias reacciones ante acercamientos.
 
Con respecto a los juegos infantiles una profesora de preescolar expreso sorprendida “ahora sí que las niñas me dieron una lección, de porque no me debía casar, pues me iban a abrir la panza y encima de eso, ¡y…hasta pena me da!, - no maestra no te puedes casar, porque si te casas te van a abrir la panza, te van a rasurar y luego te van a coser. Cosas que yo decía, ¡madre mía!
 
Una docente también opino que: ”un niño, en actividades de modelado, hizo un miembro masculino con toda la plastilina y jugaba como mostrándoselo a las niñas y a todos, además jugando con el manualmente y como espantando a las niñas. Me sorprendió definitivamente que el niño tuviera esas actitudes, considero que no son de niños, como que siento que ya tenía una mente más elaborada, mas trabaja ese tipo de experiencias o de manejo de esos juegos.”

Los juegos que mencionan las educadoras como dar a luz, o el trasformar el material caracterizando un órgano sexual, son motivo de alarma, sorpresa, inquietud y de no saber qué hacer ante la carga erótica que ellas mismas le dan. Esta actitud ocasionada en los pequeños desconcierto, temor y aprenden que son juegos reprimidos y castigados por los adultos.
 
l@s niñ@s al ser descubiertos en estos juegos populares entre los preescolares, no son aceptado por l@s adult@s. poco a poco estas acciones permiten que los niñ@ se identifiquen con sus coetáneos del mismo género.

Las diferencias genéricas impuestas por su medio social que al demandarles ciertos comportamientos, actitudes y roles que se incorporan a l@s pequen@s van aprendiendo ha hacer mujeres y hombres.
 
El juego y la sexualidad.

Mediante el juego libre, espontaneo, simbólico de reglas y socializador, el niño y la niña crecen, aprenden y se desarrollan. Utilizan sus músculos, desarrollan la capacidad de coordinar lo que ven con lo que hacen. Conocen y descubren las posibilidades de su cuerpo. A través del juego los pequeños aprenden las posibilidades de su cuerpo. A través del juego los pequeños aprenden y descubren como es su mundo y como son ellos. Adquieren destrezas y habilidades y aprenden a utilizarlas en diversas situaciones. Prueban juegan y se desarrollan en diferentes aspectos de la vida. Mediante la simbolización de la vida real, imitación y juego simbólico enfrentan emociones complejas y conflictivas. Prueban a hacer y ser. El juego constituye parte integral de su vida. Les es difícil hacer una diferenciación completa entre lo real y lo fantástico.
 
El niñ@ disfruta y despierta sus sentidos al jugar con agua, arena y barro. Descubre y percibe su mundo y se relaciona con los objetos y los sujetos, también atreves del juego; la actitud lúdica se constituye en experiencias y aprendizaje que trasciende todos los niveles de la vida del niñ@.
 
El juego es una actividad natural en la vida de l@s niñ@s y este interés lúdico se manifiesta permanentemente en la infancia.
 
Como juegan los niños y las niñas
 
Los niñ@ juegan de mil divisas maneras y el juego los lleva entre otras cosas:
  • A realizarse con los otros, a reconocerse a si mismos, a identificar limites y capacidades, en ese compartir e identificar a través de los demás.
  • A desarrollar los procesos de pensamientos y funciones mentales superiores como análisis, la síntesis, el juicio y el razonamiento.
  • Aprender su cultura y a socializarse.
  • A imitar y a poner a prueba su mundo. Al dramatizar constituye su entorno, constituye su pensamiento sus propias convicciones sociales y éticas. Valora y significa los comportamientos sexuales.
  • A aprender sobre la belleza y la verdad. A expresar el ejercicio de su libertad, enfrentar problemas y tomar decisiones.
Algunos autores se han interesado en diferentes aspectos del juego de l@s niñ@s como actividades social, a través del cual se relacionan con los demás; se reconoce a sí mismo, sus límites y sus capacidades, en ese compartir e identificar a través de l@s otr@s.
 
También se habla del juego cognitivo que permite desarrollar los procesos de pensamientos y funciones mentales de l@s niñ@s, como el análisis, la síntesis, el juicio y el razonamiento.
 
Sobre el juego como herramienta para aprender, Kimble (1961) dice que es una conducta aprendida; cada cultura o subcultura valora y recompensa distintas clases de comportamiento por lo que estas diferencias se refleja en los juegos de la infancia.
 
El juego es la forma en que la improvisación dramática se expresa en le niñ@. A través de él, somete a pruebas su mundo y aprende sobre el, esto es esencial, para su sano desarrollo. El juego dramático constituye una experiencia enriquecedora que permite al infante conceptualizar su mundo y construir su pensamiento al formar sus propias convicciones sociales y éticas.
 
También aprenden sobre la belleza y la verdad, experimenta el ejercicio de su libertad, enfrenta problemas y toma decisiones.
 
Infancia
 
El conocimiento preciso del poder que representa la sexualidad en la vida del ser humano, nos hace sentir un gran respeto por el poder creativo que tiene esta fuerza de nuestra personalidad.
 
Los recuerdos escasos que tenemos de nuestra vida infantil nos hicieron pensar por muchos años que la sexualidad llegaba con la vida adulta. Por esto, como no sabíamos expresarnos adecuadamente y desconocíamos que el potencial para el placer sexual estaba presente desde el nacimiento.
 
Al observar sin prejuicios a los niños pequeños se ha encontrado que el recién nacido llega a este mundo con la capacidad de responder sexualmente.
 
Sigmund Freud (1973):
 
Resalto la importancia que tienen los aspectos sexuales en los niños infantiles. El maneja fases sexuales conocidas como oral, anal, fálica, latencia y genitalidad. Creo la teoría de la libido y narra como una fuerza permite medir los procesos y las trasformaciones de la excitación sexual. Desde la prespectiva psicoanalítica, las manifestaciones de la sexualidad infantil proporcionaran al niño la oportunidad de sentir placer y satisfacción y, por ende, una reducción de su ansiedad y su incomodidad.
 
Erick Fromm (1984)
 
Este psicólogo establece como manifestaciones centrales y fuentes de placer al amor que proporciona la madre y a todos sus equivalentes.
 
Habla de la importancia de la concentración y el sentirse querido.
 
Expresa que desde el periodo de lactancia el niño recibe el amor de la madre y este amor narcisista lo deberá trasformar y superar durante las diferentes etapas de su desarrollo sexual, por el amor productivo, es decir, aceptarse y
 
Kohlberg ( 1958)
 
Este autor dice que el niño, a través de experiencias con su cuerpo y con su medio social, construye conceptos, valores y actitudes sexuales.
 
Aunado siempre a la forma en que el niño desarrolla su pensamiento, Kohiberg hace referencia a cinco puntos básicos:
 
La identidad sexual como producto del desarrollo cognitivo.
El desarrollo de los valores masculino-femenino partiendo de que el niñ@ tiende a dar prestigio a lo que hace y como es, y a imitar a personas que valora parecidas a él.
Desarrollo del papel sexual e identificación parental. Una vez construida si identidad de género, el niñ@ actúa como se espera que lo haga desde sus propias exigencias sociales, tomando al padre o a la madre como modelos y figuras de apego.
Desarrollo de los esquemas de género; el niñ@ logra discriminar tareas y roles para los niños o las niñas, según su sexo, y se reconoce como miembro de un grupo genérico. La educación que recibe influye al considerar los atributos que tiene cada grupo de género.
Desarrollo de los estereotipos genéricos sexuales. Los niños comienzan por aprender los objetivos asociados por el género, después, las asociaciones más directas al propio género y, finalmente, alrededor de los ocho años aprende las asociaciones relevantes del otro género.
 
Vigotsky (2000)
 
Desde la sexualidad el marco que plantea Vigotsky como herramienta del pensamiento, es básico, ya que al constituirse como un sistema de signos o símbolos establecidos convencionalmente, su dominio y comprensión es decisivo en la apropiación del entorno social, en este caso, de los saberes, incluso de los mitos y prejuicios que en una cultura se conforman y se trasmiten en relación con la sexualidad.
 
Además es fundamental contemplar que los significados de las palabras se trasforman por la interacción con el medio social. Es decir que los niños y las niñas aprenden de su propia sexualidad en la medida que se relacionan con los otr@s.
 
Esta transformación lleva a la formación de conceptos, espontáneos o científicos, que estos pequeños aprenden y manejan en su vida cotidiana.
 
El autor que a continuación cito, nos da una mirada de lo que es la sexualidad de los niños cuando es en forma abusiva llámese en forma de juego sin el consentimiento de estos y también de un adulto sin el consentimiento de los niños.
 
Jorge Barudy en su libro el dolor invisible de la infancia, una lectura ecosistemica del maltrato infantil nos habla algo que no hay que dejar de lado esto es las creencias sociales y el abuso sexual respecto a esto el nos dice:
 
El cambio de la estructura familiar de la familia extensa a la familia nuclear y la separación entre el espacio privado y público provocado por la modernidad, tiene una doble implicación en el origen de la violencia y el abuso sexual intrafamiliar. La delegación excesiva en los padres de ocuparse dirigir el desarrollo y la práctica de la sexualidad en la familia obstaculiza la introducción de los cambios en familias en las cuales existen creencias y comportamientos sexuales abusivos. Otra consecuencia es el riesgo de la no injerencia de los actores del espacio público: profesores, profesionales de la salud, opinión pública, medios de comunicación, etc., hasta ahora y a pesar de los cambios a ese respecto, son muchos los profesionales que no han asimilado el deber de intervenir en los asuntos ligados a la sexualidad, cuando estos se ejercen de forma abusiva.

 
Bibliografía

 
Barudy J., (1998) El dolor invisible de la infancia, una mirada ecosistemica del maltrato infantil. (161-277) Barcelona: Editorial Paidós Ibérica.

 
Prieto López M., (2006) Sexualidad Infantil México: Editorial: Ducere.

Piñeyro E., de Hoyos L., (1987) El amor y la sexualidad humana, manual del propietario para jóvenes y adultos México editorial Psicología Corporativa, S.C

 

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