jueves, 25 de septiembre de 2008

Las necesidades infantiles

Toda acción destinada a asegurara el buen trato de los niños debe basarse en:

Paradigmas teóricos, resultado de las investigaciones mltidiciplinarias que han contribuido a revelar las necesidades fundamentales de los niños y la mejor manera de satisfacerse. Esto no significa que tengamos que poner toda la responsabilidad del bienestar y desarrollo del niño en sus padres, los miembros de su familia o los profesionales de la infancia. Esto nos parece injusto e irresponsable. Los esfuerzos de los padres y de los profesionales son insuficientes si la sociedad través del estado, no asume la responsabilidad de promover los derechos de los niños aportando los medios financieros para asegurar el bienestar de las familias y ofreciendo programas de protección para garantizar sus derechos.

El modelo complejo propuesto por Félix López puede parecer poco operativo a la hora de evaluar el grado de satisfacción de las necesidades de un niño. Sin embargo es interesante para recordar el enorme desafío que representa la parentalidad, esto tiene dos aplicaciones prácticas:

La primera permite argumentar que para la función parental de una familia sea posible son necesarios los aportes y el apoyo social de toda la comunidad.

La segunda es que esta lista puede ayudar a todos los adultos, en especial a los profesionales de la infancia, a comprender las dificultades de las madres y de los padres en general, en particular de aquellos que por su falta de recursos y competencias dañan a sus hijos. Tomar conciencia de la complejidad de la función parental puede servir a cualquier adulto para situarse de una manera diferente frente a sus propios padres, comprendiendo sus dificultades y comprender que lo que hicieron por uno es lo que podían hacer “El mérito de las madres y de los padres reside en el hecho que deben responder a múltiples necesidades de sus hijos, necesidades que además, cambian con el tiempo. Deben, por consiguiente, disponer no solamente de recursos y capacidades, sino también de una plasticidad estructural para adoptar sus respuestas a la evolución de las necesidades del desarrollo infantil.”

Las necesidades fisiológicas
Los niños tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades fisiológicas básicas:

Existir y permanecer vivo y con buena salud.
Recibir comida en cantidad y calidad suficiente.
Vivir en condiciones adecuadas.
Estar protegido de los peligros reales que pueden amenazar su integridad
Disponer de asistencia médica.
Vivir en un ambiente que permita una actividad física sana

La necesidad de los lazos afectivos seguros y continuos:
Si los niños reciben el afecto que necesitan, serán capaces de aportarlo a los demás y podrán participar en dinámicas sociales de reciprocidad, varios investigadores dicen que la base del altruismo social depende principalmente de los cuidados afectivos que los niños reciben en su primera infancia. Los niños y niñas tienen derecho a vivir en un contexto de seguridad emocional, así como de disponer de lazos afectivos con adultos “suficientemente disponibles” y accesibles. Es decir: la ideología de los vínculos familiares biológicos, que defiende como principio el valor absoluto del vínculo entre los padres biológicos y sus hijos, es el responsable de que muchos niños y niñas se dañen irreversiblemente. Por este principio se les sacrifica, dejándoles en sus familias, a pesar de los malos tratos. Por otra parte cuando los niños son retirados de sus familias, la continuidad de los vínculos afectivos no siempre se garantizan de manera adecuada. Estos procesos destructivos provocan lo que llamamos el “síndrome del peloteo” favorece el desarrollo de uno de los trastornos más graves del apego: el apego desorganizado.

La esfera afectiva del los buen trato:
Está constituida por la satisfacción de las necesidades de vincularse, de ser aceptado y de ser importante para alguien:

Necesidad de vínculos: Originan la experiencia de pertenencia y de familiaridad.

La necesidad de aceptación: Todo niño necesita una dosis suficiente de afecto y de cuidados, sin entrar en una relación fucional exagerada, aceptación si, pero no fusión.
El niño o la niña podrán diferenciarse del otro y ser una persona autónomo en medida en que pose un lugar donde desarrollarse, y donde lo acepten y confíen en sus capacidades.

La necesidad de ser importante para el otro: En el funcionamiento de una familia, la satisfacción de este necesidad se inscriben el proyecto que los progenitores tienen para sus hijos, este proyecto parental es complejo por que pone en juego componentes psicológicos y sociológicos. En una relación de buen trato donde la delegación es la expresión de un proceso relacional necesario y legítimo Al dejarse “delegar”, la vida del niño adquiere una dirección y un sentido que se inscribe en la historia de los derechos y de los deberes que contribuyen a asegurar la continuidad de los cuidados a lo largo de las generaciones.

Modelo propuesto por Stierlin tres formas de estarnos en el proceso de delegación
Delegaciones que implican una sobrecarga para el niño
Delegación de misiones contradictorias
Delegación de traición

Las necesidades cognitivas:
La necesidad de estimulación
Experimentación
Refuerzo

Las necesidades sociales
Comunicación
Gracias a ella los niños reciben las informaciones indispensables para situarse en su historia y en el contexto social y cultural al que ellos, su familia y su grupo pertenecen.

Consideración
Asegurar el buen trato de los niños es también ofrecerles un ambiente de consideración y de reconocimiento como personas válidas.

Estructuración
El niño tiene derecho de aprender a comportarse de acuerdo con las normas sociales de su cultura, pero también de rebelarse si las normas son injustas. Las normas serán bien tratantes y éticamente aceptables si su finalidad es la convivencia con la participación de todos y de todas y el respeto de los derechos humanos y la aceptación de la diferencia.

La necesidad de valores:
Interiorizar las reglas mediante los valores positivos y significativos permiten que los niños se sientan dignos, orgullosos y confiados en los adultos de su comunidad para nosotros esa interiorización es asegurar el buen trato.

Son los valores lo que dan sentido ético al buen trato. Los niños y las niñas aceptan someterse a las normas por que son legitimadas por los valores de su cultura, especialmente si las normas y las reglas sociales garantizan el respeto de todos y permiten la emergencia de la justicia, la tolerancia, la solidaridad, el turismo social y la ayuda mutua.

Los seres humanos creamos la violencia ideológica, que produce dolor y muerte, pero que se legitima a través de creencias y discursos.

En una cultura del dinero basada en valores de consumo, la presencia de los niños en la tierra es un peligro. Ellos pueden ser una carga, una causa de incomodidad, un obstáculo para la felicidad consumista.

La transmisión de los valores en una cultura de buen trato
La comunicación de los valores colectivos que enseñan a los niños y niñas el respeto a la vida, a los seres vivos y a los derechos humanos de todas y de todo es fundamental para que un mundo sin violencia sea posible.

En esta sociedad alternativa por la que luchamos, los niñas y los niños tendrán la posibilidad de integrar una ética que les haga responsables de sus actos, tanto de los que se deberán sentir dignos y orgullosos-por ejemplo, la construcción de relaciones sociales altruistas y solidarias-como de los que producen violencia y comportamientos abusivos

Tratar bien a un niño es también darles los utensilios para que desarrolle su capacidad de amar, de hacer el bien y de apreciar lo que es bueno y placentero, para ello debemos ofrecerles la posibilidad de vivir en contextos no violentos, donde los buenos tratos, la verdad y la coherencia sean los pilares de la educación.

BIOGRAFIA
LOS BUENOS TRATOS A LA INFANCIA
PARENTALIDAD, APEGO Y RESILIENCIA 2005 EDITORIAL: GEDISA
AUTORES: JORGE BARUDY Y MARYORIE DANTAGNAN

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